La medida fue anunciada por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, este 20 de septiembre. La nueva regulación incluirá sanciones por incumplimiento, con algunas excepciones, como materiales para fines médicos.

Guatemala le dio un espaldarazo al cuidado del medio ambiente. El país vetó este 20 de septiembre la utilización de plásticos de un solo uso, un material que puede tomar hasta mil años en degradarse.

El acuerdo gubernamental establece que esta restricción aplica para los implementos de un solo uso, entre ellos pajillas (pitillos), vasos, platos, contenedores o recipientes para almacenar alimentos, ya sean de plástico o poliestireno expandido, también conocido como duroport o icopor.

Solo habrá excepciones con elementos «para fines médicos o terapéuticos», dio a conocer el gobierno guatemalteco.

El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales será el encargado de «verificar, inspeccionar y monitorear el cumplimiento» de esta normativa y deberá «asesorar y capacitar a las personas individuales y jurídicas para» su cumplimiento, y de lo contrario, aplicar las sanciones correspondientes.

El presidente del país, Jimmy Morales, celebró la decisión en sus redes sociales con una fotografía de una tortuga envuelta en plástico para llamar a la reflexión e ilustrar el porqué de la medida.

Cuestionado en rueda de prensa por la pérdida de empleos que podría generar en el sector del plástico, el mandatario aseguró que hay otros productos que podrán reemplazar un material tan nocivo para el medio ambiente.

Además, señaló que los ciudadanos no deben responder a la medida de forma «dramática», sino enfocarse en los efectos positivos que traerá y «encontrarle solución a los temas».

La Comisión de Plásticos de la Asociación Guatemalteca de Exportadores, formada por más de 62 empresas fabricantes y exportadoras, aseguró en su página web que el sector genera alrededor de 10.000 empleos directos y 60.000 indirectos y que la industria del plástico es la «industria de exportación indirecta más importante del país».

Los principales destinos de exportación de estos productos son Centroamérica, el Caribe, Estados Unidos y México.

Dos años para que las industrias y los ciudadanos hagan el proceso de adaptación

«Son decisiones que hay que tomar y esperamos el apoyo de la sociedad», enfatizó el ministro de Ambiente, Alfonso Alonzo.

El gobierno ha estipulado un período de transición de dos años para que los guatemaltecos y las industrias de la nación pasen a utilizar otros elementos que no estén fabricados con plástico y que cumplan los mismos fines, pues señaló que se trata de una urgencia de carácter mundial.

El artículo 2 del acuerdo estipula que se hará en cumplimiento «con la normativa de la Unión Europea».

«La fauna marina se ha contaminado tremendamente en ríos y lagos, muestra de ello es el Motagua, que va completamente contaminado. Estamos promoviendo tecnologías alternativas, los compostables y bolsas de varios usos», afirmó Alonzo.

«Ustedes han visto fotografías de tortugas comiendo plástico. Los microplásticos nos los estamos comiendo de regreso», agregó el funcionario.

¿Cuánto tiempo toman los elementos plásticos en degradarse?

Puede tomar entre cientos y mil años, según su composición y grosor. Por ejemplo, las botellas de plástico de PVC o PET tardan en degradarse de 100 a mil años, por lo que son considerados los objetos más contaminantes.

Según la cartera de Ambiente de Guatemala, una pajilla (conocida en otros países como pitillo o popote) tarda hasta 500 años en descomponerse, pero se trata de un elemento que en promedio solo se utiliza por 30 minutos antes de ir a la basura.

Son cifras que conducen a la reflexión, teniendo en cuenta que una persona consume alrededor de 38.000 pajillas a lo largo de su vida, de acuerdo con la misma fuente.

Las nuevas reglas en el país con respecto a este material ya estaban siendo introducidas en algunas regiones.

La ciudad colonial de Antigua ya tenía prohibido el uso de bolsas de plástico y otros productos, al igual que el mercado dominical en el pueblo San Pedro La Laguna, junto al lago de Atitlán, donde los residentes optaron por reemplazarlos con alternativas hechas de hojas de plátano.

El ministro de Ambiente indicó que la medida servirá para eliminar más de la mitad de los desechos no orgánicos producidos en el país.

Guatemala se convierte así en la segunda nación de América Central en prohibir el plástico, en un esfuerzo por paliar algunas de las principales causas de contaminación y hacer un contra peso a los efectos del cambio climático.

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