Fue hace un par de días, que Colombia hablaba de la triste noticia del cierre del espacio informativo Noticias Uno, a causa de la decisión de su accionista mayoritario, quien manifestó que no era rentable el programa en materia de pautas publicitarias.


Ante lo ocurrido, muchos fuimos los que nos solidarizamos con nuestros colegas con mensajes en redes sociales y apoyando la campaña adelantada por el noticiero para su propagación en vivo en la web (Twitter, Facebook y YouTube).

Frente a esta situación, quedan muchos cabos sueltos que generan suspicacia en relación al futuro de los medios de comunicación y la postura del gobierno para generar propuestas sólidas que oxigenen al gremio, como en su momento lo hicieron con los banqueros a través del famoso impuesto 4×1.000 que inició siendo 2×1.000 y que sólo era para sanear las finanzas de los bancos durante un año y ‘al sol de hoy’ cumple 21 años el cobro de ese gravámenes.

Quienes creen que no podemos vivir de este oficio exageran un poco, creo que, si bien las dificultades económicas tocan a la prensa tradicional y a la alternativa, hay opciones por desarrollar.

Un método contundente pero que requiere un debate a profundidad, es hacer una reestructuración a los medios de comunicación y su financiación.
Pues como es conocimiento de todos, es la falta de recurso lo que en muchas ocasiones limita a la prensa a investigar o por el contrario callarse hechos que, aunque sucedan a la vista de todos, su revelación perjudicaría a los pautantes del medio.

Pero que diferente sería, si el Estado garantizará un porcentaje según las proporciones del medio para su financiación, lo que de seguro le dará una mayor estabilidad económica a quienes con mucho valor se dedican a un oficio tan riesgoso y a la ves tan mal remunerado.

Esta idea, parte de la concepción de que la información es un bien público y no privado como quizás se cree, por ello se debe garantizar que todos hagan parte de ella y eso implica que cada ciudadano pueda contar con la mayor calidad y cubrimiento, que permita tener sociedades mejor educadas en relación a lo que ocurre en nuestro día a día y así entender por qué sucede y qué consecuencias tiene un hecho en particular.

Por otro lado, una metodología que ha venido creciendo al rededor del mundo es la suscripción de audiencia, en la que medios digitales y clásicos le pueden sacar provecho si unifican criterios a nivel de competencia.

Lo importante, es evolucionar en cómo transmitimos la información y que la misma conecte al lector.
Por ello el periodismo colombiano debe asumir riesgos en aras de cambiar, la mentalidad del receptor y la forma de consumir información.

Finalmente, dependerá de las actuales y futuras generaciones de periodistas decidir si claudican ante la crisis o levantan la «cabeza» y surgen ante la adversidad.

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