Twitter y Facebook acusaron a China de apoyar una campaña en las redes sociales para desacreditar la movilización prodemocracia en Hong Kong, y sembrar la discordia en la excolonia británica.

Los dos gigantes tecnológicos estadounidenses anunciaron el lunes haber suspendido cerca de un millar de cuentas vinculadas con esta campaña. Twitter precisó haber cerrado otras 200.000 cuentas, antes de que fueran realmente activadas en la red.

«Estas cuentas buscaban de forma deliberada sembrar la discordia política en Hong Kong y socavar la legitimidad y las posiciones políticas» de los manifestantes, afirmó Twitter, aludiendo a las cuentas activas suspendidas.

Facebook precisó que algunas publicaciones de las cuentas suspendidas comparaban a los manifestantes hongkoneses con los combatientes del grupo Estado islámico, calificándolos de «cucarachas» y atribuyéndoles supuestos proyectos de asesinatos.

Hong Kong, un importante centro financiero mundial, fue devuelto por Londres a Pekín en 1997, pero este territorio de siete millones de habitantes conserva un estatus especial de cierta autonomía y con libertades inexistentes en China.

Las masivas manifestaciones y la consecuente crisis política –la más grave desde 1997– se originaron en esta excolonia en junio pasado, por el rechazo popular a un proyecto de ley del ejecutivo local pro-Pekín que permitía las extradiciones hacia China.

Oficialmente, Pekín no interviene directamente en la crisis y deja que la afronte el gobierno local hongkonés. Pero, según Twitter y Facebook, entre bambalinas el gobierno central chino intenta influir en la opinión pública a través de las redes sociales.

– Violencia y amenaza –

Una nueva y masiva movilización prodemocracia –con 1,7 millones de personas, según los organizadores– se celebró el domingo de forma pacifica en Hong Kong, pero en las anteriores semanas, varias manifestaciones acabaron en batallas campales entre militantes radicales y fuerzas de seguridad.

Ello avivó la amenaza latente de una posible intervención china, alimentada por acusaciones de terrorismo formuladas por Pekín o por imágenes de fuerzas chinas estacionadas en Shenzhen, ciudad fronteriza con Hong Kong.

Sin embargo, la jefa de gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, afirmó este martes que la ausencia de violencia durante la masiva manifestación prodemocracia del domingo puede presagiar una «vuelta a la calma» en la excolonia británica.

«Espero de todo corazón que esto marque el inicio de una vuelta a la calma de la sociedad y el fin de la violencia», añadió Lam, nombrada por Pekín.

El domingo no se produjo ninguna detención y la policía no tuvo que hacer uso de gases lacrimógenos.

Los manifestantes tienen algunas demandas fundamentales: además del inicial abandono del proyecto de extradiciones, la dimisión de Lam o la apertura de una investigación sobre el uso de la fuerza policial.

Los manifestantes estiman que la líder hongkonesa no ha hecho ninguna concesión. El martes, Lam adoptó un tono más conciliador, pero rechazó anunciar el abandono total del polémico proyecto de ley. Actualmente está suspendido, pero ello no es suficiente para los manifestantes.

– Preocupación de Londres –

Por otro lado,el ministerio de Relaciones Exteriores británico dijo este martes estar «muy preocupado» por informaciones sobre el arresto en China de un empleado de su consulado en Hong Kong.

«Estamos muy preocupados por las informaciones de que un miembro de nuestro equipo fue detenido cuando regresaba a Hong Kong de Shenzhen», declaró un portavoz del ministerio, en un comunicado.

Según informaciones del diario local HK01, el empleado del consulado había viajado a Shenzhen, en la provincia de Guangdong, a una hora de Hong Kong, para una reunión de negocios de un día el 8 de agosto, pero no pudo regresar.

La policía de Hong Kong confirmó que se ha abierto una investigación el 9 de agosto sobre una persona desaparecida.

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