Australia mitiga la alerta de las islas del Pacífico contra el cambio climático

Los mandatarios del Pacífico, reunidos en una cumbre en el archipiélago de Tuvalu, advirtieron este viernes sobre la amenaza del clima, pero su mensaje perdió fuerza por el escepticismo respecto al cambio climático manifestado por el gobierno australiano.

La cumbre anual del Foro de las Islas del Pacífico (FIP) se saldó el jueves por la noche con unos profundos desacuerdos entre Canberra y los otros 17 miembros de la organización sobre la cuestión del clima.

Muchas islas de Oceanía enfrentan una «amenaza existencial» por el aumento del nivel de los océanos, y sus dirigentes discutieron con Canberra a raíz de la pasividad de Australia a la hora de emprender acciones que frenen el calentamiento global, cuando es uno de los países que emiten más gases de efecto invernadero per capita.

La mayoría de los líderes del FIP esperaban poder lanzar al mundo un llamamiento a la acción que fuera ambicioso y unitario, a un mes de que se celebre la Asamblea General de Naciones Unidas, y que diera cuenta de la urgencia de la situación en el Pacífico.

Pero el primer ministro de Tuvalu, Enele Sopoaga, admitió que la declaración y el comunicado difundido el viernes por la mañana, tras doce horas de tenso debate, no estaba a la altura de sus expectativas.

«Podemos decir que deberíamos haber hecho más por nuestras poblaciones», reconoció ante la prensa.

– «Discurso ahogado» –

El comunicado del Foro menciona la crisis climática y reitera las advertencias, ya expresadas, respecto a que el cambio climático cada vez supone una mayor amenaza para el Pacífico. «Es momento de actuar», recalcaron los responsables.

Pero no se menciona la idea de abandonar el carbono como fuente de energía. Por otro lado, los llamados a limitar a 1,5 ºC el aumento de las temperaturas y a neutralizar las emisiones de carbono para 2050 solo aparecen en forma de sugerencia, y no como una exigencia.

«Vinimos juntos a un país que podría acabar engullido por el océano pero, desgraciadamente, optamos por el statu quo en nuestro comunicado», lamentó en un tuit el primer ministro de Fiyi, Frank Bainimarama.

«El hecho de ahogar el discurso sobre el clima tiene consecuencias reales, como casas, escuelas, pueblos y cementerios tradicionales ahogados bajo el agua».

Según Sopoaga, su homólogo australiano, Scott Morrison, es el responsable de que el mensaje final no sea más firme.

«Tuvimos unas fuertes palabras, Scott y yo. Le dije: ‘usted se preocupa de salvar su economía en Australia […] yo me preocupo de salvar a la población de Tuvalu'», declaró.

El primer ministro australiano, del Partido Liberal (centroderecha), admite que el cambio climático es real pero defiende que el problema puede gestionarse sin penalizar el modelo económico de Australia, muy dependiente de su industria minera, sobre todo del carbón.

Con todo, a Canberra no le interesa que su relación con las islas del Pacífico empeore, en un contexto de expansionismo chino en Oceanía.

Australia, el miembro más rico del FIP, teme que el objetivo a largo plazo de China sea crear una base militar en el Pacífico.

Por su parte, el primer ministro de Samoa, Tuilaepa Malielegaoi, afirmó el jueves por la noche que los grandes temas geopolíticos no tenían importancia para las islas del Pacífico, y dejó entrever que cualquier ayuda es bienvenida, incluso si esta viene de China.

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