Brasil tipifica la homofobia como delito penal, similar al racismo

Con ocho votos a favor y tres en contra, la Corte Suprema de Brasil decidió penalizar la homofobia, un importante avance para los derechos de la comunidad LGBTI.

La comunidad LGBTI+ en Brasil celebró la decisión de la Corte Suprema de catalogar la homofobia como un delito penal. La tipificación de la terminología hace una similitud en la penalización del racismo.

Hasta que el Congreso de mayoría conservadora y con fuertes influencias de las iglesias evangélicas evalúe la norma, la ley podrá sancionar con penas de hasta cinco años de prisión a quien la viole.

La sentencia fue dictada en la sexta sesión del Supremo en el que ocho jueces de los once en total votaron a favor. De acuerdo con la ONG Grupo Gay da Bahía (GGB), especializada en recolectar estadísticas nacionales desde hace más de 40 años, en 2017 hubo 387 asesinatos y 58 suicidios por «homotransfobia», un 30% más que en 2016.

Cifra alarmante que equivale a la muerte por suicidio o asesinato de una persona LGBTI+ (lesbianas, gays, bixesuales, travestis, transexuales, transgénero) cada 19 horas en Brasil.

«La orientación sexual y la identidad de género son esenciales para los seres humanos, para la autodeterminación, para decidir su propia vida y buscar la felicidad», señaló el juez Gilmar Mendes.

El Supremo Federal Judicial de Brasil criticó la demora para que el Congreso criminalizara los actos de homofobia. «STF reconoce la omisión del Congreso Nacional en la criminalización de la homofobia y determina encuadramiento de esas conductas en la Ley de racismo hasta la edición de ley sobre el tema», dice la publicación en Twitter.

La decisión del Supremo ha tenido fuertes críticas por parte de la Iglesia católica, así como por movimientos evangélicos que muchas veces se han opuesto a los avances de los derechos de los homosexuales al verlo como una afrenta a los valores morales.

La medida es clara en que todo brasileño puede manifestar de forma legal su oposición a las relaciones homosexuales, esto siempre y cuando no incluyan acusaciones discriminatorias; es decir que lo dicho debe ser sustentado en algo, en el caso de los creyentes en el uso de la biblia o libros sagrados.

La idea de tipificar la homosexualidad fue un juicio iniciado a petición del Partido Socialista Brasileño, que desde el 2018 denunció la «omisión del Parlamento» sobre los derechos humanos, que, a pesar de trabajar en proyectos de derechos, muy poco trabajaban en los de la comunidad LGTBI+.

Brasil es uno de los países latinoamericanos más religiosos y conservadores en materia de igualdad de género, mucho más ahora con el Gobierno de Jair Bolsonaro, un presidente con clara línea de ultraderecha, que desde antes de llegar al poder fue enfático en su oposición a la comunidad LGBTI+. En una oportunidad el mandatario se refirió a los gais diciendo que «si tuviera un hijo gay preferiría que muriese en un accidente».

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