Venezuela, en ‘paro forzado’ por falta de gasolina

La falta de combustible en varios estados dificulta transportar materias primas o alimentos. La escasez de gasolina se suma a los problemas de energía, agua y gas que atraviesa el país.

Desde enero corría el rumor en Venezuela de que la gasolina escasearía, pero fue hasta mayo cuando pasó de ser cuento a realidad. Van dos semanas de un total caos a lo largo y ancho de todo el territorio venezolano. Aun cuando era un hecho hipotético, la mayoría de venezolanos no se preparó y ahora buena parte del país entró en una especie de ‘paro forzado’.

Si bien es cierto que los habitantes de regiones fronterizas llevan años afectados con la venta de gasolina debido al contrabando, y que se acostumbraron a hacer filas para obtener el combustible, estos últimos días están viviendo una situación más cruda que ha llevado a declarar la llamada “hora cero”, por ejemplo, en el estado fronterizo del Táchira.

La gobernadora de esta entidad, Laidy Gómez, señaló que el 60% de la producción en la región está paralizada por la falta de gasolina, que las pérdidas son incalculables y que no existe movilización del ganado. Dijo además que las industrias de lácteos están quebrando y las frutas, hortalizas y verduras se están dañando porque no pueden ser trasladadas.

El estado Zulia, en el noroccidente del país, vecino de Colombia, sería el segundo más crítico después del Táchira. Las horas haciendo filas para llenar los tanques de los automóviles son incalculables y cada vez hay menos combustible para la población, según cuentan los habitantes.

«La cotidianidad se convirtió en emergencia»

Carla Cadremy, pobladora de Maracaibo, la capital del Zulia, explicó que tiene que pasar un día en la estación de servicio. “Pierdo la jornada completa de trabajo. Muchas veces hago la cola (fila) y cuando voy llegando se acaba el combustible. Son días de mi vida perdidos”, le dijo a France 24.

Denise Carrero, otra usuaria de las estaciones de servicio agregó que ir al supermercado o llevar a los niños al colegio se ha convertido en una situación de emergencia. “La cotidianidad se convirtió en emergencia. No se puede salir de casa porque no hay cómo hacerlo”, insistió.

Carrero denunció que se vende en las afueras de las estaciones 20 litros de gasolina a 20 dólares. En otro país pudiera resultaría normal ese precio, pero en Venezuela representa mucho dinero porque la gasolina tiene un precio simbólico para que formalmente no se diga que es gratuita.

A juicio de Ezio Angelini, presidente de la Cámara de Comercio del estado Zulia, se presentó la tormenta perfecta: “Sin electricidad, sin agua, y ahora sin gasolina”. Comentó que en Venezuela está paralizada la economía, no hay transporte público ni privado. “Las pérdidas están siendo millonarias. El comerciante no puede abrir sus puertas porque no llegan los empleados”.

Un nuevo problema que se suma a la crisis para el resto del país

Los que no estaban acostumbrados a la falta de combustible eran los ciudadanos del resto del país. La capital Caracas apenas ha sentido la reducción de la distribución del combustible. Hay menos gasolineras vendiendo, pero las filas para recargar no son tan visibles.

Caracas es un lugar privilegiado. El Gobierno cuida de no alterar la cotidianidad porque una grave falta de gasolina podría provocar una explosión social. Ya ocurrió en 1989 con ‘El Caracazo’, que dejó más de 270 muertos.

El cercano estado industrial Carabobo no ha tenido la misma suerte. Los residentes poco acostumbrados a gastar horas para comprar gasolina se quejan de la situación y acusan al Gobierno de Nicolás Maduro de tener una campaña orquestada en contra de los venezolanos.

Carlos Díaz, comprador de combustible denunció que “el problema de la gasolina es igual al de la electricidad.  El Gobierno de Maduro nos quiere tener ocupados. Nosotros nos acostamos todos los días pensado cómo sobrevivir el día de mañana, cómo resolver el problema de la gasolina, de la luz, etc”.

Carlos Luis González, presidente de la Cámara de Empresarios del estado Carabobo, comentó que en la región tienen 25 estaciones de servicio funcionando con combustible de 70. “Hay una Pérdida del 60% de las estaciones”, calcula González.

“Es una paralización del aparato productivo. No hay cómo llevar la materia prima ni cómo distribuirla. Comienza a haber desabastecimiento en los anaqueles y mercados. El ciudadano no podrá adquirir bienes y servicios”, advierte.

Entretanto, en el estado andino de Mérida, donde la principal fuente de empleo es la Universidad de los Andes, los profesores no pueden trasladarse a sus actividades diarias. Allí está paralizada toda la educación.

Carlos Ramírez, profesor universitario, comentó a este medio que aunque tienen grupos de WhatsApp para informar dónde pueden recargar combustible, pasan hasta tres o cuatro días en fila esperando los camiones cisternas. “La gente no puede ir al trabajo, hacer compras o llevar niños al colegio. El transporte público tampoco está trabajando”, ilustra.

«Si el Gobierno no hace nada, continuará la escasez»

Ronald Balza, economista, expresó que las razones por la cuales la falta de gasolina se suma ahora a los problemas de los venezolanos son de larga data: “La producción se hace con insumos importados y no hay cómo comprarlos, no genera ingresos propios porque el precio no ha subido desde el año 2016”.

Balza aseveró que las sanciones de Estados Unidos a Venezuela también dificultan la venta de petróleo, pero aclaró que las sanciones han afectado de manera secundaria porque llegaron después del problema. “Si el Gobierno no hace nada, continuará la escasez. Hay que ajustar el precio y solucionar lo de la producción”, explica.

El valor de la gasolina para los venezolanos cuesta el tiempo que se permanece en fila porque no se puede pagar la cantidad que arroja la máquina ni siquiera con el billete de menor circulación. El aumento del precio sigue siendo intocable para el Gobierno por temor al enojo de la colectividad. La escasez de la gasolina llegó para sumarse a la falta de luz, agua, y gas que mantiene a Venezuela sumida en una grave crisis social.

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