REUTERS Ciberespionaje, vetos y robo de patentes: Huawei en el punto de mira de la balcanización de internet

El teléfono móvil inteligente es uno de los productos que representa el capitalismo moderno. Hasta que llega a manos del consumidor, las políticas de deslocalización, las negociaciones, la mecanización de procesos industriales y la ampliación de la oferta han hecho de las suyas. A medida que China abría sus murallas al libre comercio, la guerra tecnológica se ha recrudecido dando paso, además, a la balcanización de internet. Como objetivo, el dominio del mundo.

Lo que se está dirimiendo en estos momentos es el bloque que dominará internet y, por ende, el planeta. Con Europa mirando de reojo desde el banquillo, Estados Unidos y China se disputan este partido. Los vetos, cruces de acusaciones y contramedidas han elevado la tensión en los últimos tiempos. Como sucede a menudo, el ciudadano, principal perjudicado del choque de trenes, no tiene ni voz ni voto en este asunto.

Huawei es la marca que se ha colocado en la primera línea de fuego de las nuevas tecnologías. Fundada por Ren Zhengfei, exoficial de las Fuerzas Terrestres del Ejército Popular de Liberación chino, seencuentra en una posición muy fuerte en el desarrollo y despliegue de la tecnología móvil 5G, las nuevas redes que conectar todos los objetos electrónicos. Un espacio que Estados Unidos no está dispuesto a ceder. «La carrera del 5G es una carrera en la que tiene que ganar Estados Unidos», reconocía Donald Trump, presidente estadounidense, hace unas semanas.

La zancadilla de Google a la firma china tiene un trasfondo económico y comercial más allá del impacto directo sobre el consumidor final. Y que no pilla de nuevas. Esta medida, retrasada noventa días tras desatarse un caos tecnológico sin precedentes, amenaza no únicamente a la división de móviles de Huawei sino a todas las compañías que dependen directamente de la industria. Y parte de las razones para llegar a este desenlace se encuentran en las reiteradas acusaciones de ciberespionaje de la compañía a través de sus dispositivos electrónicos.

Antecedentes truculentos

La primera fase fue prohibirse en departamentos de defensa y agencias de inteligencia; la siguiente ha sido un verdadero órdago que va a medir la fuerza geopolítica. Pero el 2019 empezó revuelto. El Gobierno de EE.UU acusó a Huawei de fraude bancario por la presunta violación de las sanciones a Irán, de espionaje industrial y del robo de secretos comerciales a un rival estadounidense, al tiempo que confirmó su petición de extradición de su directora financiera a Canadá, posteriormente detenida en Canadá. Pero ha habido otros muchos casos: hace unos años Vodafone descubrió en Italia un «software espía» en los routers que la multinacional fabricaba para sus clientes. Más recientemente, el desembarco de Huawei en Estados Unidos se frustró hace dos ediciones de la feria tecnológica CES de Las Vegas.«No hay base demostrada de espionaje, pero es cierto que empresas tan aparentemente seguras tenían puertas traseras»

«El trasfondo es una guerra económica, pero otra cosa es que empresas chinas, y especialmente Huawei, han tenido problemas con la justicia norteamericana con temas de propiedad intelectual como con Cisco. Estaba acusada de copiar sus productos. Y eso ha hecho que estén en el punto de mira», apunta a este diario Eusebio Nieva, director técnico de la firma de seguridad informática Check Point.

«Nada es tan simple como parece», apunta Paloma Llaneza, jurista digital y autora de «Datanomics». «Lo que nos estamos jugando es que, primero, hay una tensión entre Estados unidos y China por una guerra comercial. EE.UU. es el principal exportador de bienes a China y China es uno de los principales compradores de deuda americana. Lo que tenemos delante es un presidente que había prometido a sus votantes tomar una postura preteccionista y que EE.UU. iba a estar por delante, y en un año y medio se presenta a la reelección. En ese sentido, es cumplir una promesa electoral mostrándose firme con el principal enemigo y contra el que se culpa como principal responasable de la desaparición de empleo».

¿Por qué han elegido a Huawei? Llaneza da en la clave: «Porque lleva invirtiendo muchos años en tecnología 5G y está muy por delante de sus rivales, no solo en pñatentes, sino en estandarización; han impuesto al mercado su modelo. Nos encontramos que el 5G en desarrollo es fuertementte dependiente de los chinos y especialmente de Huawei».

Sospechas de espionaje aunque sin pruebas

Aunque Huawei no es la empresa más transparente del mundo, «no hay base demostrada de espionaje, pero es cierto que empresas tan aparentemente seguras tenían puertas traseras», sostiene Nieva. «Unas empresas tecnológicas de este tipo arriesgan mucho metiéndose en estos juegos de espionaje. Es más fácil para las agencias de inteligencia meter topos para asegurarse que las diferentes versiones de software existan puertas traseras. Pero es más fácil sospechar de empresas como Huawei porque han nacido en un régimen autoritario. Aquí hay más de una guerra encubierta comercial y un objetivo fácil que era Huawei».

«No podemos estar seguro de que no espíen, pero al final como usuarios, entregamos conscientemente nuestra información a las grandes corporaciones. Para usar Android normalmente se requiere de una cuenta de Google para sacarle partido y, al final, le estás dando los datos a otra compañía», reconoce por su parte Lorenzo Martínez, experto en seguridad informática de Securízame. «Le estamos dando conscientemente a muchas compañías y no sólo al fabricante de teléfonos. No podemos estar seguro que no sea haga, pero sí sabes que hay muchas empresas que utilizan tu información para muchas cosas como publicidad personalizada».«La falta de músculo tecnológico de Europa nos deja a merced de las demás potencias»

En la misma línea se sitúa Yago Jesús, experto en seguridad, quien considera que «hay antecedentes muy serios que justifican el pensar que la tecnología china que va a llegar a Europa y Estados Unidos vaya a tener puertas traseras y funcionalidades ocultas para acceder a los datos». A su juicio, «lo que tienen que decidir es quién quiere que te espíe, si el aliado americano o China, y Europa es rehén de los dos. Es seguro que ningún hardware de telecomunicaciones a ese nivel que venga de Estados Unidos y de China va a estar libre de funcionalidades ocultas. La falta de músculo tecnológico de Europa nos deja a merced de las demás potencias».

«Se han producido múltiples acusaciones de espionaje, y desde Estados Unidos se realizaron comunicaciones al más alto nivel notificando de ello a las instituciones europeas, pero hasta el momento no se conocen pruebas tangibles sobre ello. Huawei participa en sectores tan críticos como es el desarrollo de las nueves redes 5G, y está claro que una sospecha de este tipo afecta a la imagen pública que la marca tiene», agrega Sergio Carrasco, jurista digital de Fase Consulting.

En su opinión, tras la última prórroga realizada a Huawei, «parece claro que la verdadera preocupación no es la protección de los usuarios, empresas e instituciones que utilizan dispositivos de esta marca, sino que se trata de una medida que busca dar ventaja a empresas propias del país, olvidando que estas también tienen importantes intereses en China, y una decisión así puede tener consecuencias».

Sobre el veto a Huawei por parte de Google, Jesús cree que va a suponer un problema de seguridad por el hecho de no poder acceder a próximas actualizaciones de seguridad, aunque con ciertos matices: las licencias de código fuente de Android, que funciona como software libre, va a permitir a la marca a adaptar y seguir utilizando parte de la plataforma en el futuro. «Si Huawei quiere puede sobrepasar cualquier limitación que intente imponer Google puede hacerlo porque es posible crear una tienda de aplicaciones. Técnicamente, Google no puede impedir que incluya sus aplicaciones», sugiere.

«Meter al enemigo en casa»

Para Javier Molina Acebo, miembro del Consejo de la Escuela de Ventas de Esic Business & Marketing School, hay un convencimiento por parte de Trump y parte de sus acólitos quienes consideran que «que trabajar con material chino sería como el caballo de Troya: meter al enemigo dentro de casa». Una sensación, ha comentado este experto, que resulta especialmente «sensible» en lo referente a los sistemas de inteligencia estadounidenses. Es decir, hay temor a que Huawei esté vinculado al gobierno chino y que, a través de sus equipamientos, se pueda estar haciendo espionaje. En cualquier caso, ha apuntado este analista, «todas las compañías chinas están superditadas al Partido Comunista Chino (PCCh)».

Para Molina, «el tema comercial es un medio para lograr un fin: el control económico». En esta línea, ha mencionado que en un ámbito como el 5G, «Estados Unidos está a expensas de cómo empresas chinas y europeas lo vayan desarrollando». En este sentido, ha reconocido que «la apuesta de Trump es muy delicada: si Estados Unidos no es capaz de arrastrar a otros muchos países aliados en esta cruzada, puede quedar muy por detrás en el despliegue del 5G». Lo que perjudicaría a las empresas y consumidores estadounidenses. Precisamente, ha concluido, este experto es «el principal argumento» que China y Huawei están utilizando para «remover» a la ciudadanía estadounidense contra Trump.

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