La falta de civismo del barranquillero, un comportamiento que tiene gran vigencia desde 1905

Escrito por Pepe Sanchez

El alcalde Char pide no arrojar basura a los arroyos pero la falta de cultura ciudadana parece haber nacido con la propia ciudad de Barranquilla

¿Por qué culpan a los alcaldes de no limpiar los cauces de los arroyos, si son los mismos vecinos de los sectores quienes los llenan de basura? Si se presentan inundaciones por represa de las aguas, es porque los habitantes del sector, arrojaron los desechos al lecho de las corrientes

Este nota fue escrita a finales de septiembre de 2017 a raíz del desborde de un arroyo, que causó daños en varios sectores de la ciudad.

Parece escrito hoy, pero fue publicado y divulgado por el semanario católico El Estandarte, del Presbítero Pedro María Revollo, el 4 de junio de 1905, resaltando la falta de civismo y poca cultura ciudadana del barranquilllero y la necesidades que había de disciplinarlos, mediante la elaboración de algunas medidas. Aquí el texto de esa nota editorial:: 1-) La organización perfecta de un Cuerpo de Policía, suficiente para vigilar de día y de noche los barrios de los ricos y los pobres, el orden y la tranquilidad del territorio, el respeto de las propiedades y el bienestar de las personas. 2-) El fenómeno metódico y sólido de la instrucción pública, problema social que criminalmente abandonaron en esta ciudad más que en ninguna otra parte del país, de tal modo que no es de exagerar decir que la juventud no tiene mayores esperanzas

3-) El progreso material de la ciudad. Barranquilla es, en efecto, un pueblo grande. Tenemos ferrocarril, buques a vapor para la navegación, fábricas, teatros, circo de toros...Pero no tenemos calles aseadas, ni caminos medianamente aseados, ni cementerio aseado. Todo esto marcha aquí en nuestra tierra en el mejor desgreño. La Junta de Fomento compone algunas calles hoy, para que los vecinos tengan el gusto de descomponerlas mañanaLos basureros de almacenes, tiendas y casas de habitación, van a dar siempre al basurero público, que aquí son las calles. Los huesos y cáscaras de las frutas; las escamas y espinas de los pescados; los botines y zapatos viejos y objetos sobrantes de las cosas van al muladar público, o sea a las calles de la ciudad. Nada más natural que esperar los celos de nuestras autoridades, ahora que vamos a entrar en una vida nueva, el mayor tesón para destruir de la población todas estas costumbres feas que tanto desdicen de la educación de sus habitantes. Hoy, cuando Barranquilla entra en una nueva era, sus ciudadanos siguen lanzando todo tipo de basuras a las calles, semillas y cáscaras de fruta,  zapatos viejos, botellas vacías, vasos de plástico y todos los sobrantes de las cosas, van a parar a las calles. ¿Qué diferencia hay entre el comportamiento de esos ciudadanos de 1905 y los de hoy? Ustedes decidan. Miren este editorial de Diario La Libertad el  10 de diciembre de 2017 a las 6 de la mañana -Por ejemplo, un ciudadano comprometido con su ciudad no bota la basura a la calle, sin embargo en algunos sectores de Barranquilla es una práctica común y corriente desprenderse sin ningún escrúpulo de toda clase de desechos, lo que hace parecer insuficiente la esforzada actividad que desarrollan los operarios que prestan su servicio en la empresa encargada de cumplir con eficiencia las labores de aseo en nuestra urbe. Esa criticable costumbre, además de ser desagradable a los ojos de propios y extraños, atenta contra el sistema ambiental y es en las temporadas de lluvias cuando más se evidencia esta grave situación, época en la cual es normal que los habitantes de algunos barrios aprovechan las corrientes de los arroyos para arrojar a ellos todo lo que ya no les sirve.

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