En un edificio de arquitectura española en Hollywood, un grupo de aficionados al cine mastican la punta de sus lápices mientras admiran el tenue brillo de una película muda en una pantalla.

Estos investigadores observan con atención una selección de viejas películas de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, de cuya historia nadie tiene idea.

La institución organiza cada año mesas de trabajo en su campus en Packard (Virginia), llamado «Mostly Lost» (Mayormente perdido), donde académicos y fanáticos se reúnen para tratar de descifrar lo más posible sobre estas muchas veces desconocidas producciones.

«La Biblioteca del Congreso está intensamente comprometida en investigar, identificar, preservar y hacer accesible nuestro acerbo de filmes mudos, la mayoría aún desconocidos», dijo Greg Lukow, jefe de la sección nacional de conservación audiovisual.

El establecimiento participó en el festival de cine TCM, una celebración de la era de oro de Hollywood que cada año tiene lugar en la capital del cine estadounidense.

«Ese es el parque Balboa en San Diego», grita una señora con una gorra roja mientras ve un clip. «Hay un tanque de gas como ese en el este de Los Ángeles», clama otro.

Es una lluvia de ideas para descifrar la historia detrás de esas películas. No hay bases de datos en Internet que ayuden y a menudo se debe recurrir a la memoria de los vecinos o a lo visto en libros de historia.

«¿Alguien reconoce esa máquina de escribir?», pregunta Rachel Del Gaudio, técnica de la Biblioteca, a los asistentes que estudian la imagen monocromática.

«Algunos tienen gran conocimiento de historia del cine, pero no es requisito. Muchas veces simplemente tienen una gran memoria», indicó. «Puede ocurrir que conocen el clip de una película porque es sobre alguna historia olvidada del siglo XVII, o a lo mejor es un investigador de talla mundial».

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