Por: Manuel Ruiz Garcia

En la medida en que se van decantando las turbulentas aguas en donde se mueve la política colombiana y se aclara el panorama electoral, afloran una serie de razones y argumentos que confirman o desvirtúan las premoniciones hechas por los especialistas en futurología política nacional.

Hace algún tiempo las firmas evaluadoras de opinión política han venido realizando en Colombia su trabajo, produciendo unas encuestas con cierta periodicidad donde le muestran a la opinión pública una supuesta “foto de la situación política del momento, en tiempo real”, generando resultados de toda índole y de todas las tendencias, como también de todas las conveniencias; Pero cuando nos detenemos a examinar los resultados de esas “encuestas electorales” y las comparamos con los resultados reales obtenidos en elecciones, nos llevamos una gran sorpresa al observar que aquellas, las “fotos en tiempo real”, no se asemejan ni se parecen en nada a la realidad real, producida por los votos de carne y hueso depositados en las urnas.

Las elecciones parlamentarias y presidenciales que se realizarán en nuestro país en el año 2018, han estimulado a las casas comerciales o “encuestadoras” a producir resultados que están al alcance e interés de quienes las pagan, en donde los resultados aunque distantes de una realidad real, si cumplen su objetivo para los que esperan cifras que los posicionen y los muestren como “ganadores, triunfantes o punteros” en estos procesos democráticos.- Estas encuestas realizadas para las elecciones de 2018, parecen más una fábrica de candidaturas que una verdadera medida de la opinión pública y política, esta sospecha se profundiza aún más cuando sabemos que son costeadas por medios de comunicación que necesitan vender sus productos y con ello promocionar sus intereses comerciales, mercantiles o políticos.- Basta no solo ver la forma como se comunican a la opinión pública, haciendo énfasis en el candidato X, o de su preferencia y a su vez limitando a la mínima expresión la “información” de los otros candidatos, e inclusive eliminándolos de la posibilidad de llegar a ganar algo, cuando en realidad son ellos bastante opcionados.

Para no irnos muy lejos, recordemos no más la forma como se manipuló a la opinión publica en la pasada jornada electoral del plebiscito del 2 de octubre  de 2016, donde las encuestas y el gobierno aparecían arrasando con el SI y lo que obtuvieron fue una estruendosa derrota, porque quien terminó ganando fue el NO, aunque por poco margen, pero comparado con la parafernalia y la manipulación estatal al electorado, esos 50.000 votos por encima, se constituyen en una derrota estruendosa.- Hoy la situación respecto a las elecciones presidenciales y la aparición de candidatos y candidaturas “emergentes”, parece que vuelve a lo mismo; vemos como las encuestas reportan resultados que distan mucho del comportamiento histórico y natural de nuestros electores en esta querida Colombia.

Queremos desde esta tribuna de opinión, aventurarnos a hacer algunas disertaciones y reparos respecto a estos “resultados de encuestas” y los resultados electorales netos, reales y ciertos, no sin antes exhortar a las casas encuestadoras o comercializadoras de opinión, a que al día siguiente, un día después de las elecciones de segunda vuelta que se realice a finales de junio de 2018, nos den una explicación válida y objetiva a cerca de las diferencias abismales que se observaran y se obtendrán, entre los “resultados de sus encuestas” y los resultados de los votos depositados en las urnas por los electores de carne y hueso, debidamente contabilizados.

Las encuestas de hoy y me refiero aquí a las encuestas realizadas a lo largo de este año 2017, nos han puesto en “evidencia” que la política tradicional anda en muy malas condiciones para enfrentar los comicios electorales de 2018, en relación con las “nuevas fuerzas políticas emergentes” y especialmente las vinculadas con la izquierda comunista, que aparecen dominando en las mediciones de opinión político electorales; estas encuestas marcan unos resultados significativamente relevantes y promisorios para estos grupos emergentes asociados a la izquierda y muy lánguidos, insignificantes y deprimentes, para los otros sectores de la política, llamados ahora, de derecha o de ultra derecha.- Todos estamos notificados y por anticipado, que según “estas encuestas” aparecen liderando las opciones de voto desde comienzos del año 2017, los “candidatos”, o mejor, los nombres de: Sergio Fajardo y Gustavo Petro, reforzados con las intenciones de voto de Claudia López, Clara López, Jorge Robledo, etc. y después en puestos de poca importancia aparecen: Germán Vargas, los Uribistas, los liberales y otros, prácticamente sin ninguna opción.

No podemos perder de vista, que en Colombia históricamente las elecciones han marcado una tendencia que aún se mantiene y todavía es muy sólida; en esa tendencia los partidos tradicionales dominan el panorama electoral y las curules del congreso, basta solo darle una mirada a la composición del congreso de la república, dónde: El partido de la U, el Centro Democrático, el Partido Conservador, El Partido Liberal y el Partido Cambio Radical, controlan aproximadamente el 85% de los escaños de ese Congreso, tienen prácticamente 85 curules en el senado, frente a un 15% de la izquierda y otros.- Este análisis no me deja tranquilo frente a estos resultados triunfalistas de las encuestas, en relación con algunos nombres o “candidatos” en contienda para las elecciones de 2018.

Si observamos el mismo asunto desde otro ángulo de visión tenemos que, en las tres últimas elecciones presidenciales, 2006, 2010 y 2014, realizadas en Colombia, la tendencia se mantiene y muestra resultados similares a los resultados reales de elecciones de congreso arriba anotados; En este caso por ejemplo,  podemos observar que en las presidenciales arriba enunciadas, los grupos emergentes: izquierda y verdes sumados, alcanzaron un 22.02%, 30.64% y 23.49% del total de votos para cada año respectivamente, lo que significa un promedio ponderado de 25.38%., que sería lo esperado para las elecciones de 2018 a la presidencia de la república por parte de los grupos emergentes que hemos mencionado aquí.- fácil sería concluir que el restante 70.99% estaría en poder de los otros candidatos del sector tradicional de la política colombiana y el resto, en otros y votos nulos, blancos y no marcados.

Estos datos estadísticos merecen contrastarse con los datos que hoy arrojan las “encuestas electorales” sobre preferencias de los votantes, con miras a las elecciones presidenciales de 2018 y para ello vamos a escoger entre muchas, una encuesta reciente: la que ordenó, pagó y publicó la revista Semana, que igual pudo ser cualquiera otra; esta encuesta fue publicada el día 09 de diciembre de 2017, donde arroja los siguientes resultados: 1- Fajardo con el 18.7%; 2- Petro con el 14.3%; 7- Claudia López con el 6.9%; 9- Clara López con el 2.9% y 10- Robledo con el 2.0%, para reunir solo a los del partido verde y la izquierda comunista.- Según estas cifras y esta encuesta, la alianza Izquierda-Verdes tiene una intención de votos a su favor del 44.8% para las presidenciales, pasando ampliamente por encima de los partidos tradicionales.- Con este porcentaje a favor de los grupos de izquierda del país, podríamos decir, que ya hay un finalista para la segunda vuelta y sería el candidato de la izquierda colombiana, producto de los datos suministrados por “las encuestas”.

No obstante lo anterior, las cifras netas y reales obtenidas en procesos electorales verdaderos y oficiales, producidos en los años en estudio, nos ponen de manifiesto que para la alianza Izquierda-verdes, aún sigue siendo algo utópico alcanzar niveles electorales que pongan en riesgo la continuidad de los partidos tradicionales en el poder, porque en todas las elecciones que se han dado en Colombia, los resultados de las alianzas entre liberales, conservadores, Centro Democrático, La U, Cambio Radical, o sea, los partidos tradicionales, han arrasado de forma contundente en esas elecciones y han colocado los presidentes de cada momento electoral; para seguir con el interregno 2006 -2014, encontramos que, Uribe 2006 sacó 62.35 % de los votos, Santos 2010 sacó 69.13 % de los votos y Santos 2014 reelegido sacó 50.99 % de los votos; vistos estos resultados de la realidad real y no de encuestas, aquí todavía no se vislumbra ni punto de comparación para comprometer el ejercicio del poder de los grupos políticos de derecha y de ultraderecha como ahora se llaman, porque el centro no existe, eso es un embeleco político.

Nos hemos tomado la molestia de consultar y compartir estos datos estadísticos con ustedes, nuestros lectores, porque sinceramente estas cuentas no nos cuadran; nuestras matemáticas no resultan aquí tan claras, exactas y vehementes como las del presidente Santos, que si sabe que la mitad de 99 es 50 y que la conformación del senado ahora no es de 102 senadores, como lo establece la constitución, si no de 99, como lo establecen las matemáticas Santistas,  pero a mí no me cuadran tan exactamente para analizar las elecciones presidenciales venideras, yo veo a una izquierda-verdes muy lejos de las posibilidades de poner presidente y veo a la derecha o ultraderecha muy cerca de ganar las presidenciales.- ya dijimos que el promedio ponderado de estas “candidaturas emergentes” en términos reales, estaba por el orden de los 25.38 % y que la ponderación de las encuestas les daba un porcentaje de 44.8 %; Así las cosas, tenemos embolatado un 19.42 %, que es grande, es bastante y que no sabemos de dónde saldrá para que las encuestas acierten en su futurología política y cuadren con la verdad verdadera de las elecciones.

Como conclusión a lo anterior, sólo nos queda formularnos tres preguntas: 1- ¿Será que las encuestas que nos han presentado a lo largo del año 2017, sobre candidaturas presidenciales para el año próximo están midiendo y comunicando a la opinión pública la verdadera intención de voto de los colombianos con miras a las elecciones presidenciales de 2018? Y 2- ¿Será que estas encuestas se financian, se producen y se publican, para desinformar a la opinión pública y prefabricar y promover candidatos y candidaturas en particular?, y 3- ¿Será que los candidatos que puntearon todo el año 2017 a punta de “encuestas”, se sostendrán en la punta y con esos niveles de intención de voto hasta las elecciones del mes de junio de 2018? Y finalmente, pedir a quien corresponda, que tengan mucho cuidado con la publicidad política engañosa, que ojalá las encuestas y casas encuestadoras no caigan en esto.

Espero que nuestros lectores y también los electores de carne y hueso, que son los que finalmente deciden, nos ayuden a dilucidar estas inquietudes y preguntas que aquí dejamos a consideración de todos ustedes; recibimos sus aportes, comentarios, sugerencias y también las críticas, que ojala sean constructivas, al correo: elamigolectormanuel@gmail.com