Durante los últimos siete años, en pleno desarrollo de los diálogos entre el Gobierno y las Farc, que culminaron con la firma del Acuerdo de Paz en el Teatro Colón,  el Ministerio de Cultura ha enfocado buena parte de su trabajo en aquellas regiones más apartadas, donde los hechos de violencia quebrantaron el tejido social de sus comunidades, poniendo en riesgo sus manifestaciones culturales y aislándolas de la oferta del Estado. “En muchos  municipios la infraestructura cultural era nula o deficiente. No existía un plan para la promoción de la lectura que nos permitiera soñar con un país capaz de resolver sus diferencias a través de la palabra y de las ideas”, aseguró la Ministra de Cultura, Mariana Garcés, quien ha acompañado al Presidente Juan Manuel Santos, durante estos 7 años de su gestión.
Sin embargo, con el propósito específico, de aportar a la consolidación de la paz en Colombia, se implementaron estas tres iniciativas:
Bibliotecas para la paz
En este Gobierno se han entregado 186 bibliotecas, nuevas o rehabilitadas, en los lugares afectados por el conflicto armado, los más pobres o apartados del país. Tres de estas bibliotecas, elaboradas en sistemas de contenedores, fueron construidas en zonas de desminado: en el corregimiento de Pueblo Nuevo y la vereda El Orejón, en el municipio de Briceño (Antioquia)  y otra, en el municipio de Mesetas, en la vereda Santa Helena (Meta). Actualmente, están en proceso de construcción tres nuevas bibliotecas de este tipo, ubicadas en Carmen de Viboral (Antioquia), Valle del Guamuez (Putumayo) y Mapiripán (Meta). De este modo, cada vez son más los colombianos que disfrutan de servicios bibliotecarios como sala de lectura, ludoteca y sala de informática e investigación.
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Entrega de Biblioteca Móvil en Putumayo por parte del Presiden Juan Manuel Santos

En Pueblo Nuevo, por ejemplo, más de 110 familias se han beneficiado con esta biblioteca. John Marlo Chavarría, de 13 años, habitante de este corregimiento, asegura que con esta biblioteca ya no tiene que recorrer largas distancias para hacer sus tareas y además puede leer en sus ratos libres. “Ahora que abrieron esta biblioteca voy a poder venir todas las tardes a leer, para así tener un mejor conocimiento y, cuando ya sea grande y sea profesor, le enseñaré a los niños todo lo que aprenda”.

Por otra parte, con el proyecto Bibliotecas Públicas Móviles se instalaron 20 de estos espacios culturales en comunidades vecinas a los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, antiguas zonas veredales. Estas bibliotecas se pusieron al servicio de ex combatientes y comunidad, en muchos casos, afectada directamente por el conflicto, gracias a una inversión de 2 millones de dólares. El Proyecto benefició a poblaciones en los departamentos de Antioquia, Arauca, Caquetá, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Guaviare, La Guajira, Meta, Nariño, Putumayo y Tolima.

Las Bibliotecas Públicas Móviles ‘Leer es mi cuento’ se han convertido en lugares de encuentro y han cumplido un papel determinante para la reconciliación y la construcción de paz, tal como lo demuestra la medición de su impacto social,  realizado por el Centro Nacional de Consultoría. El informe revela cómo, tan sólo entre el 1 de marzo  y  el 31 de octubre de 2017, la innovadora iniciativa recibió 176.313 visitas a las actividades programadas en 176 veredas.

A estas bibliotecas llegaron los mejores 20 bibliotecarios del país, entre los cuales se encuentran ganadores del Premio Nacional de Bibliotecas 2016 y 2014,  como Lucely Narváez y Gloria Nupán, quienes han llevado libros a lugares en los que antes reinaba la violencia. Además, 16 escritores y periodistas, adelantaron Talleres de Escritura y de Promoción de lectura con comunidades rurales y excombatientes.

Para la escritora Pilar Lozano, quien ha visitado tres Bibliotecas Públicas Móviles, incluida la de la vereda Andalucía, en Caldono, este Proyecto “ha dignificado a muchas comunidades campesinas, estigmatizadas por la guerra. Estas Bibliotecas son alimento espiritual que ha llegado a los lugares más olvidados del país».

Estas acciones se integran al Plan Nacional de Lectura y Escritura ‘Leer es mi cuento’, que tiene como objetivo aumentar entre los colombianos el índice de lectura de un 1.9% al 3.2% leídos por año. Además, busca ofrecer a las poblaciones más necesitadas una infraestructura adecuada para lectura, aprendizaje y expresión creativa, que genere espacios de paz, equidad y educación.

Expedición Sensorial para rescatar el corazón cultural de las comunidades

Con el propósito de reestablecer el tejido social, recuperar las tradiciones culturales y desarrollar proyectos productivos desde la cultura, este Ministerio desarrolló el Programa Expedición Sensorial, un modelo de política pública para atender a las zonas rurales que fueron afectadas por el conflicto.

Esta iniciativa comenzó en 34 municipios y corregimientos de la región de los Montes de María y continuó este año en 15 municipios de la región de Catatumbo.

Junto con las comunidades se seleccionaron los procesos y manifestaciones culturales que se quieren recuperar o fortalecer. A la fecha, se han desarrollado ocho ‘Laboratorios interdisciplinares de investigación – creación’, en los departamentos de Bolívar y Sucre, alcanzando los 430 beneficiarios. Además, 1.832 niños y jóvenes participaron en las jornadas de formación en danza y música, 189 personas hicieron parte de las jornadas de Formación en las áreas de gestión, maquillaje para puesta en escena, confección de vestuarios, mantenimiento de instrumentos y pedagogía para la enseñanza de las artes. Asimismo, se entregaron 10.200 ejemplares de libros a 17 bibliotecas públicas de la región.

«La Expedición Sensorial por los Montes de María se ha podido realizar porque en Colombia se comienza a vivir la paz, porque estos corregimientos y municipios que fueron azotados por la violencia están dejando atrás esa trágica página de nuestra historia. Hoy la gente quiere vivir en su territorio, recuperar sus tradiciones, hacer sonar las gaitas y que la cumbia esté presente en sus bailes», explicó Mariana Garcés Córdoba, Ministra de Cultura.

Esta iniciativa ha permitido consolidar iniciativas de gestión cultural comunitaria en cada uno de los municipios: En Bolívar, la ‘Ruta turística Rincón de Paz de El Guamo’ y ‘Yaguare, la ruta del jaguar’ en San Juan Nepomuceno; mientras en Sucre, se adelantó la ‘Ruta Festival Afro Sabanero’ en San Onofre; la ‘Ruta ecoturística El Saltón – La Piche en Toluviejo’; la ‘Ruta ecoturística y espiritual del pueblo Zenú’ de San Antonio de Palmitos; la ‘Ruta del Tabaco’ de Chalán y la ‘Ruta cultural y turística Colosó, tradición y paz’ del municipio de Colosó.

Entre tanto, en la zona del Catatumbo, entre noviembre y diciembre de 2017 se realizó uno de estos ‘laboratorios interdisciplinares de investigación – creación’, así como la actualización del diagnóstico de activos culturales de la región, priorizando para esto a 15 municipios de la región.

 

Radios Comunitarias para la Paz y la Convivencia

Voces de hombres y mujeres de diversos municipios del país se escuchan a través de la iniciativa Radios para la Paz, del Ministerio de Cultura, con el apoyo de la Unión Europea en Colombia y la Red Cooperativa de Medios Comunitarios de Santander, Resander.

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Con el propósito de multiplicar historias de vida y testimonios que hacen memoria sobre la época del conflicto armado y aprovechar los micrófonos de las radios comunitarias del país  para que las comunidades compartan sus anhelos, sueños y esperanzas en la construcción de un camino de reconciliación para su región.

A través de este programa, se contó con la participación de 177 emisoras comunitarias  y  se realizaron procesos locales de comunicación a través de 5 talleres regionales. También se llevaron a cabo 2 encuentros nacionales de las redes regionales de emisoras comunitarias,  1 encuentro de emisoras comunitarias de ciudades capitales y 1 encuentro nacional de radio comunitaria. Además, se contó con la participación de 48 radialistas de igual número de emisoras comunitarias con el diplomado ‘Señales de paz’.

En total, el programa benefició a 400 emisoras comunitarias, con las cuales se produjeron 1.400 programas radiales orientados a la construcción de paz, financiados a través de estímulos otorgados a 50 emisoras comunitarias.