‘Los eso va’ y ‘Los Antipáticos’, quienes viven en Villa Katanga y Villa Estadio, se comprometieron a dejar los enfrentamientos durante las lluvias y a no atacar a los buses de Transmetro.

César Berrío, de la pandilla ‘Los Antipáticos’, fue uno de los cerca de 150 jóvenes que firmaron un pacto de no agresión, para frenar los enfrentamientos durante las lluvias y los ataques a buses de Transmetro.

Con la entrega de 150 gorras blancas en el colegio Iticsa (calle 60 N° 22 – 30), los jóvenes integrantes de los grupos ‘Los eso va’ y ‘Los Antipáticos’, quienes habitan en los barrios Villa Katanga y Villa Estadio, en Soledad, se comprometieron a no seguir generando caos, especialmente en Las Moras.

La reunión se logró por la mediación de la Primera Gestora de Paz, Alba Olaya de Herrera, quien se acercó a los líderes de las pandillas para lograr el acuerdo y concertó con ellos una invitación al estadio Metropolitano Roberto Meléndez a ver un partido del Junior.

El acto estuvo liderado por el alcalde de Soledad, Joao Herrera, y contó con la presencia de la Primera Gestora de Paz, la secretaria de Gestión Social, Rosa Madera, y representantes de la Policía Nacional y de la Fiscalía.

Berrío, de 18 años, señaló que quieren dejar atrás la vida de pandillas pero que no han tenido oportunidades para desarrollar sus capacidades. “Nos comprometemos a dejar atrás la violencia y las peleas, pero necesitamos que la Alcaldía nos apoye para salir adelante”, expresó el joven integrante de ‘Los Antipáticos’.

El alcalde Joao Herrera felicitó a los jóvenes integrantes de estos grupos juveniles por «tener la valentía de firmar un acuerdo de paz» y los instó a tomar responsabilidad por sus propias vidas y a acoger las propuestas que les hace la administración municipal en ofertas para estudiar, trabajar y buscar un futuro mejor.

La disputa entre los ‘Eso va’ y los ‘Antipáticos’ empezó en marzo de este año a raíz del robo de una gorra durante una fiesta llamada ‘nochada’ en el barrio Las Violas, donde asistieron miembros de ambos grupos.

Desde entonces cada vez que los integrantes de estos grupos juveniles se encontraban, generalmente en citas que concertaban a través de las redes sociales durante los aguaceros, se atacaban con piedras, palos, navajas y hasta armas de fuego hechizas.